El petróleo...otra vez (I)

. martes, 8 de julio de 2008
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Algunos precios son más importantes que otros en una economía. Y los de un insumo casi omnipresente como el petróleo, son tan importantes en economías devoradoras de energía como el agua para el cuerpo humano. Su trascendencia podemos adivinarla en las palabras de Miguel Sebastián, ministro de Industria, que explicaba el incremento del indicador del IPC adelantado de la siguiente manera: «de las cuatro décimas que sube el IPC tres se deben al petróleo».

No es algo nuevo, ya que de todos es sabido que la economía española depende energéticamente del exterior en un 70 %, 20 puntos más que la Unión Europea, que en su libro verde sobre la energía en el 2005 advertía que de seguir así las cosas, su dependencia de las importaciones energéticas alcanzaría el 70%.

Así las cosas, parece interesante saber por qué los precios del petróleo han estado jeringando desde aproximadamente 4 años, a las principales economías mundiales, pues de ello se derivan las políticas económicas que éstas habrán de seguir en los próximos años.

Para ello vamos primero a recordar las principales fechas de esta ascensión imparable de precios, y después las explicaciones que hasta hoy gozan de más aceptación.

Desde el 2004, donde el precio del crudo (nos referimos al barril de Brent, que es que hoy en día marcha los precios de referencia) llegó a 40$, en agosto del 2006 los precios llegaron a 60$ y en octubre del 2007 saltó a 92$. Desde esa fecha, la tendencia ha sido exponencial, llegando el 29 de junio de 2008 a tocar los 143,67$, dejando cualquier récord anterior totalmente ridiculizado. Esto significa que en apenas 4 años, los precios han subido un 260%, con un impacto en la economía mundial generalizado, y más pronunciado en economías más energéticamente dependiente.

La primera de las corrientes que explican esta escalada es la tradicional teoría de la oferta y la demanda.

Por el lado de la oferta tenemos la cada vez más avalada teoría del peak oil que dice que la extracción de petróleo ha llegado ya a su nivel más alto sin posibilidades de aumentar.

El tema es especialmente interesante en Arabia Saudí, no solo porque es el primer exportador y productor de crudo, sino porque es el único productor que dispone de una capacidad de reserva suficiente para incrementar su producción en caso de crisis (swing producer). Su importancia para la oferta es pues vital. Sin embargo no son pocos los que dudan de dicha capacidad. Matthew R. Simmons, director general de un banco de inversión (Simmons & Company International) que desde hace años invierte cantidades ingentes de dinero en el sector de la energía, en un libro bomba publicado en el 2005 afirmaba que la explotación de los pozos saudís es cada vez más costosa, y que a medio plazo, la proporción agua petróleo en los pozos subterráneos será tal, que será no solo difícil sino casi imposible seguir extrayendo petróleo de ellos. Simmons no es una voz en el desierto, sino que tiene con él una cohorte de expertos internacionales dispuestos a amargar los apacibles días de palacio a la familia real saudí. Ni qué decir tiene que ésta niega rotundamente esta posibilidad.

Pero más allá de Arabia Saudí, las estimaciones de reservas del conjunto de la OPEP no están exentas de sorpresas. Las dudas sobre las llamadas reservas probadas de la OPEP sobrevuelan a la organización desde hace ya algún tiempo. No merece la pena enumerar las críticas a los métodos de evaluación, así como a que lo que llamamos reservas probadas esté calculado por organizaciones estatales que impiden a cualquier organización independiente acceder a sus datos. Algunas voces lanzan dardos sobre los agoreros del peak oil, pero resulta cuanto menos curioso que las cifras publicadas por algunos países de la OPEP no se modifiquen durante periodos de tiempo prolongados, como si cada barril producido se compensara mágicamente por otro nuevo descubrimiento o reevaluación.

Por último, queda el hecho de que algunos países antes productores, a causa de su voracidad energética hayan pasado a ser importadores netos de crudo (Indonesia, Egipto y Túnez) y otros estén en el borde de serlo (Gabón, Omán y Siria). Evidentemente, la caída en la oferta de estos países habrá de verse compensada por el incremento en otros, si no se quiere tener tensiones en los mercados. Ahora bien, el incremento de la oferta está atacado por la incertidumbre, ya que Arabia Saudí tiene los problemas arriba mencionados, Irak… sin comentarios, y las reservas de la Federación Rusa se enfrentan a las mismas dificultades.

A favor del incremento de la oferta está el argumento de que cuanto más caro esté el precio del petróleo, más rentable se harán las extracciones que hoy en día son impracticables por su elevado coste. Esa es la lógica que está detrás de los últimos proyectos del reino saudí, donde se encuentran los esquemas de extracción más ambiciosos en construcción, y lo que ha llevado al intrigante Abdalá prometer petróleo suficiente para las próximas décadas al mundo entero.

Estas dudas, ciertas o no, han calado en los mercados internacionales, y, sin embargo, la demanda no hace sino aumentar. Las estimaciones disponibles (Agencia Internacional de Energía (AIE) y ministerio americano de la energía), prevén un aumento del consumo mundial de cerca de un 50%. Si al mundo le ha costado 125 años para consumir su primer trillón de barriles, no le hará falta más que 25 años más para consumir su segundo trillón, lo que corresponde al total del volumen de reservas probadas (ChevronTexaco). La culpa se suele verter sobre los nuevos, es decir China e India. La AIE cifraba en 2007 un aumento de la demanda de un 50% hasta el 2030, 45% del cual estaría vinculado a estos dos gigantes. Es más, los países en desarrollo en su conjunto representarán el 74% del aumento del consumo energético en el escenario planteado.

En definitiva, en esta primera parte hemos podido ver como tensiones por el lado de la oferta y la demanda de un recurso cada vez más escaso pueden tener como consecuencia el estar tensionando los mercados de crudo, haciendo incrementar los precios de una forma exponencial. Sería pues necesario actuar por el lado de la demanda, para reducir los precios de acuerdo con esta teoría. Las concsecuencias de política económica las veremos en el próximo post, junto con la teoría de los perversos especuladores...

utopía

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